Solo se presentan unas pocas veces al año, son capaces de modificar el sentido de la vida cuando transforman a una persona normal en algo totalmente dependiente de su preciado y transparente cuerpo escurridizo que a todos encanta con un sonido único e irrepetible, es como una espontánea música emitida solo por un capricho de la naturaleza, una naturaleza triste que llora a cántaros y con grandes sollozos que parecen remecer la tierra a través de un lugar al que la vista no alcanza. Aquel sonido es capaz de transportarnos a un estado de semi conciencia que nos hace pensar y divagar a través de un extraño pasaje paralelo a nuestro hábitat artificial, ese sonido es el único que extrae lo mas agradable de "nosotros" y en extrañas ocasiones un sentimiento fugaz de pesadés. Es ese sonido, es esa sustancia es su fuerza la que nos hace volver a nuestro estado natural, un estado en que reaparecen los instintos de protección y resguardo humano solo por causa de un infantil miedo a regocijarce en ella, solo por miedo a transformarce en amantes de aquel elemento puro y vital, ellos piensan que se transformarán en peces y que dependerán de ella por toda la eternidad y la verdad es que ya son dependientes,aunque no lo saben o no lo quieren asumir. Esa dependencia tan agradable a veces es desvergonzadamente aprovechada por unos cuantos comerciantes de la vida que por unos cuantos metales son capaces de arrebatar la vitalidad.
Solo ella es capáz de sacar de nosotros un sinfín de sensaciones que independiente del gusto personal, siempre nos harán sentir de una extraña manera, fuera de lo normal.



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